Guía legal
Contrato de servicios para autónomos: qué debe incluir
Todo lo que necesitas saber para redactar un contrato de prestación de servicios como freelance o autónomo en España: objeto, honorarios, propiedad intelectual, confidencialidad y jurisdicción.
18 de marzo de 2025 · 5 min de lectura
¿Por qué es imprescindible un contrato de servicios?
Muchos autónomos y freelances trabajan únicamente con presupuestos o correos electrónicos, confiando en la buena fe del cliente. Esta práctica es arriesgada: sin un contrato escrito, en caso de disputa resulta muy difícil acreditar los términos pactados, el precio acordado o a quién pertenecen los derechos sobre el trabajo entregado. El contrato de prestación de servicios es la herramienta jurídica básica que protege a ambas partes.
Base legal: el Código Civil
En España, el contrato de servicios entre profesionales se regula principalmente por los artículos 1544 y siguientes del Código Civil, que regulan el arrendamiento de servicios. No existe en España una ley específica para contratos de freelance, por lo que la autonomía de la voluntad de las partes (art. 1255 CC) juega un papel fundamental: lo que se pacte por escrito prevalece sobre las normas dispositivas.
Objeto del contrato: sé muy específico
El apartado más importante es la descripción del servicio. Cuanto más detallada, mejor. No basta con escribir "diseño web": es preciso especificar el número de páginas, las funcionalidades incluidas, el stack tecnológico, si se incluye o no el alojamiento, y qué pasa si el cliente solicita cambios fuera del alcance inicial (scope creep). Los entregables concretos (archivos finales, código fuente, diseño en Figma, documentación técnica) deben enumerarse explícitamente.
Honorarios, anticipo y forma de pago
El contrato debe fijar el importe total, si existe anticipo (lo habitual es un 30-50 % a la firma), la forma de pago (transferencia bancaria, por hitos o mensual) y los plazos. Es crucial incluir una cláusula de intereses de demora conforme a la Ley 3/2004 de lucha contra la morosidad: los intereses legales de demora en operaciones comerciales rondan el 8 % anual sobre el importe adeudado más el tipo de interés del BCE. Esta cláusula disuade retrasos en el pago.
Propiedad intelectual: define a quién pertenece el trabajo
La Ley de Propiedad Intelectual española establece que los derechos de autor corresponden al creador de la obra. Esto significa que, salvo pacto en contrario, el código, diseño o contenido que generes como freelance es tuyo por defecto. Si el cliente quiere ser titular pleno, debe estar expresamente recogido en el contrato. Las opciones más habituales son: (1) cesión total al cliente una vez abonados los honorarios; (2) licencia de uso no exclusiva; o (3) titularidad compartida. Define cuál aplica antes de empezar.
Cláusula de confidencialidad
En proyectos donde el cliente comparte información sensible (estrategia de negocio, datos de clientes, código propietario), es aconsejable incluir una cláusula de confidencialidad o, si el volumen de información es significativo, firmar también un NDA independiente. La obligación de confidencialidad debe tener un plazo determinado (normalmente 2-3 años tras la finalización del proyecto) y establecer claramente qué información queda excluida (datos ya públicos o conocidos previamente).
Resolución y penalizaciones
El contrato debe prever qué ocurre si cualquiera de las partes decide resolver antes de tiempo. Lo habitual para el freelance es cobrar los honorarios proporcionales al trabajo ya realizado. Para el cliente, si el prestador incumple plazos o entregables, puede reclamarse la devolución de anticipos y los daños acreditados. Fijar una penalización por incumplimiento facilita la reclamación extrajudicial y evita litigios costosos.